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La hoja de cálculo que sostiene la operación

Una hoja de cálculo puede convertirse en una pieza crítica de la operación sin haber sido diseñada para ello. Puede revelar con claridad qué le falta al sistema.

Por qué aparece

Una hoja de cálculo crítica puede surgir sin que haya sido diseñada como tal: el sistema oficial no respondía una pregunta, alguien la respondió por su cuenta y la solución siguió utilizándose.

Puede ser una solución racional a un problema real. El riesgo no es que exista, sino que no haya sido diseñada para durar y termine sosteniendo decisiones para las que no fue concebida.

Cómo reconocer las peligrosas

No todas importan. Conviene revisar las que cumplen alguna de estas condiciones: la usa más de una persona, y ninguna sabe quién la creó; alimenta una decisión recurrente — precios, comisiones, inventario, cierre; si se pierde, algo se detiene; tiene fórmulas que nadie se atreve a modificar. Una hoja con esas cuatro características es infraestructura, no un archivo.

Qué dice sobre el sistema

Una hoja crítica puede señalar un hueco específico: un dato que el sistema no guarda, un cruce que no permite o un informe que no genera.

Antes de reemplazar el sistema, conviene inventariar esas hojas y leerlas como una lista de requisitos.

Pueden funcionar como una especificación útil porque reflejan necesidades que el sistema oficial no está cubriendo.

Qué hacer

No se trata de prohibirlas. Se trata de decidir cuáles deben dejar de ser hojas de cálculo, y en qué orden.

Conviene priorizar las que intervienen en procesos relacionados con dinero.